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Claves para negociar una desvinculación sin conflicto

La registración incorrecta de un empleado sumado a una mala estrategia para su desvinculación puede hacer que la indemnización pase de $90.000 a más de $300.000.

En este post me propongo darle algunas ideas sobre cómo diseñar un plan de acción para lograr una negociación eficaz ante un reclamo por empleo mal registrado.

El reclamo por empleo mal registrado da lugar a la aplicación de severas multas que desbalancean por completo el poder de negociación de la compañía.

Veamos entonces lo que hay que tener en cuenta a la hora de prepararse para una negociación eficaz.

¡Lo que NUNCA…!

Ante un telegrama recibido de parte de un empleado que intima a la regularización de la relación laboral bajo apercibimiento de considerarse despedido, las empresas suelen verse tentadas a contestarlo “negando la existencia de la mala registración” y acto seguido se suelen apresurar para comenzar una negociación con el empleado para así evitar el juicio.

¡Esto es exactamente lo que NUNCA hay que hacer!

Si realmente existe esa irregularidad, lo único que habrá hecho la negativa de la empresa es darle la posibilidad al empleado de que se considere despedido y que se gatille –en consecuencia- una multa (adicional a la que corresponde por el salario mal registrado) equivalente al doble de la indemnización por antigüedad y preaviso.

Adicionalmente, esto termina por endurecer aún más la postura del empleado y cualquier acuerdo que se alcance con él, además de que posiblemente salga más caro, no liberará de la contingencia previsional frente a ANSES (capital + intereses al 36% anual + multa) por la falta de pago de los aportes y contribuciones correspondientes a la porción del salario mal registrado.

Es importante tener en cuenta que la ANSES siempre se entera de estas situaciones, porque para que el empleado pueda tener derecho a percibir las multas por deficiente registración, está obligado a notificarle ante este organismo su reclamo contra la empresa.

Y entonces… ¿Cómo se hace para disminuir los riesgos?

No solo se trata de cómo se actúa para disminuir la contingencia, sino también qué tendría que hacer la empresa para mejorar su posición para negociar.

Luego de analizar meticulosamente si el reclamo tiene bases sólidas para prosperar, el objetivo principal de la empresa será eliminar cualquier posibilidad de que el empleado se considere con derecho a darse por despedido. De esta forma estará evitando la aplicación de las multas de la ley nacional de empleo. A tal efecto, el empleador cuenta con 30 días para regularizar la registración laboral y llevar a cabo la regularización de aportes ante la ANSES. Para esto último podrá ingresar en un plan de facilidades de pago con descuento de intereses y sin aplicación de las multas previsionales. De este modo, la empresa cierra definitivamente el frente de contingencias de la ANSES (que nunca cerraría en un acuerdo autónomo con el empleado) y le quita al empleado todas las herramientas de presión con que cuenta para sostener su posición de negociación.

A partir de allí, como no hay perjuicio para el empleado que lo habilite a considerarse despedido, no hay obligación de pagar indemnización alguna.

Si pese a ello las partes están de acuerdo en poner fin a la relación laboral, podrá negociarse una gratificación acotada y voluntaria por parte de la empresa -por cese de servicios- contra el telegrama de renuncia voluntaria del empleado.

Pensar cómo Negociar

Un reclamo laboral no deja de ser un escenario de negociación más en el que las partes miden recíprocamente sus fuerzas. ¿Cuáles son entonces los pasos que tenemos que dar para llevar a cabo una negociación eficaz?

  1. Tomar conciencia que no se está negociando en realidad con el empleado sino con su abogado, quien antes de mandar el primer telegrama, ha analizado meticulosamente el caso.
  2.  Evaluar profesionalmente la contingencia que se nos presenta. Esta evaluación no se limita a pedirle al Jefe de Personal que tome el mejor salario y lo multiplique por los años de antigüedad, sino que implica un estudio profesional de cada una de las circunstancias invocadas en el telegrama del empleado.
  3. Contar con una cuantificación numérica concreta de la contingencia por la mala registración laboral para poder contrastarla contra el desembolso mensual por la regularización de las cargas sociales.
En este tipo de situaciones, a una empresa negociar por INSTINTO le puede costar muy caro y, sólo después de un meticuloso análisis de la situación y una ejecución ordenada y firme puede evitar el desastre que, hasta en algunos casos podría dejar en una delicada situación financiera a una empresa.
Alejandro Lopez Tilli es Graduado y Profesor del Programa de Dirección de Pymes de Universidad de San Andrés, Abogado UMSA, Maestría en Derecho, Universidad Austral y Socio del Estudio G. Breuer.